2014(e)ko maiatza 25, igandea

Unidad 5 - Justificación de la evaluación

Justificación de la evaluación


La Rúbrica se sitúa en un modelo de evaluación formativa, cuya característica esencial es que ofrece retroalimentación, tanto al docente, como al propio alumno acerca de su progreso académico. La idea de una evaluación formativa no sólo debe recoger el hecho de que el profesor pueda utilizar las evidencias, el resultado de la evaluación, para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje; sino que también debe implicar a los lectores, para hacerles conscientes de sus puntos débiles y fuertes a través del manejo (en teoría vygotskiana) de instrumentos de pensamiento (estrategias) que le enseñen a autoevaluarse y a autorregular su propio aprendizaje. En consecuencia, los estudiantes deben aprender a controlar su propio rendimiento, a plantearse nuevos objetivos de mejora, y a utilizar para ello estrategias que le ayuden a lograr metas de conocimiento.
La Rúbrica, por tanto, se caracteriza por ser un instrumento de autoevaluación de la fluidez lectora que:
• Se utiliza como un recurso de coevaluación y autoevaluación entre alumnos.
• Otorga al estudiante la capacidad de autocontrolar el proceso que sigue para mejorar su fluidez lectora.
• Es un instrumento que se diseña con el objetivo de que los alumnos presten una atención especial a la comprensión del texto durante su aplicación, no a leer velozmente.
• Comprende varios descriptores que explican los diferentes componentes del constructo fluidez lectora, como por ejemplo: lectura expresiva, tono, fraseo adecuado, ritmo lector y comprensiónEl lenguaje que se utilice para definir los descriptores de una rúbrica debe ser familiar para los estudiantes, dado que son ellos quienes van a utilizarlos para valorar la fluidez lectora de sus compañeros y, por ende, la suya propia.
• Los descriptores de las rúbricas se gradúan en función de los diferentes niveles de logro del lector, expresados en términos de una escala (por ejemplo: Excelente, Bueno, Necesita mejorar) o alternativamente términos numéricos (4, 3, 2, 1), que al final se pueden sumar para poder determinar una resultado global más concreto en fluidez: (A, B, C; ó nivel Alto, Medio o Bajo).
• Es fácil de utilizar.
• Fomenta el que los lectores adquieran competencia metacognitiva en el seguimiento y control de su nivel de fluidez lectora.
• Su uso frecuente incrementa la regulación del propio proceso de aprendizaje de la lectura fluida.
• Debe formar parte del portfolio individual de lectura de cada alumno, como una muestra más de su competencia, en términos de logro en fluidez y comprensión lectora, ante su profesor y sus padres.

1.- Fases para enseñar a los alumnos a usar las rúbricas
Antes de entregar una rúbrica a un alumno para que la utilice (una error que frecuentemente se comete) es necesario llevar a cabo un proceso de andamiaje con los alumnos, que debe dirigir el propio profesor. Aquí sugerimos tres fases, a trabajar durante el tiempo que el docente considere conveniente (¿un par de semanas?) en las siguientes tareas:
• Modelado inicial del uso de la misma por parte del profesor. Este proceso de modelado debe hacerse de un modo extensivo en el tiempo. Es aconsejable elegir cada vez un descriptor (o un par de ellos como máximo) y sus distintos niveles de logro, para facilitar que el alumnado se familiarice con su significado. Es aconsejable, por tanto, trabajar cada descriptor y sus niveles de logro independientemente. Para tal fin, el docente llevará a cabo la lectura de un texto elegido previamente, y les mostrará el sentido y la realización práctica que tiene dicho descriptor (por ejemplo: “Lee con expresividad”).
• Práctica supervisada de coevaluación por parejas. Tras la elección de un texto corto y adecuado al nivel del alumnado, uno de los dos estudiantes lee todo el texto. Al final, o durante la lectura, el otro consulta la rúbrica y le asigna a su compañero una puntuación que defina, según él, el nivel de logro en el descriptor de fluidez respectivo. Posteriormente, se cambiarán los papeles y el primer alumno será quien ahora haga de evaluador de su otro compañero.
• Puesta en común con todo el grupo, para reflexionar sobre los problemas que los alumnos se hayan encontrado a la hora de interpretar o utilizar los descriptores o los distintos niveles de logro de la rúbrica que se utilice.
• Todas las rúbricas deben formar parte del portfolio de lectura de cada alumno.

Es necesario señalar algunas sugerencias importantes en el manejo de una rúbrica:
• El estudiante lee un texto, o puede haberlo grabado previamente, que sea adecuado a su nivel lector
• El profesor, u otro compañero del alumno, escucha la lectura que éste está llevando a cabo, o que haya grabado previamente tras haberla entrenado.
• El tiempo de escucha de una lectura no debe sobrepasar los 2 ó 3 minutos.

• Al acabar la audición, o durante la misma, el docente, o el alumno que hace de observador-evaluador, consulta la rúbrica y asigna la puntuación adecuada que se corresponda con eltipo de nivel de desempeño en cada descriptor.

• Por último, se intercambian los papeles y quien hizo de lector ahora hará de evaluador. Es importante que, quien haya escuchado la lectura, proporcione retroalimentación al estudiante, señalándole aquellos descriptores que, según su criterio, caracterizan la lectura que ha hecho. Estas observaciones ayudarán, tanto al lector como al compañero que está evaluando, a mejorar el control metacognitivo, sobre sus propios desempeños y su conocimiento de la tarea (Calero, 2011).

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